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Andorra

No sabrás con qué quedarte

Nieve, Sol, valles, ríos, relax, gastronomía, Naturaleza, adrenalina, románico, diversión y muchos otros adjetivos son los que podrían acompañar sin parar, en el país de los Pirineos.

Texto: Patricia Hervías Fotos: Archivo

En el corazón de los Pirineos, en medio de un paraje privilegiado  a camino de dos países, se encuentra Andorra. Un paraíso para los amantes de la montaña, los deportes de nieve, el shopping y los spás. Este pequeño país depende del presidente de la República francesa y del Azobispo de La Seu de Urgell, siendo su idioma oficial el catalán. En menos de 470 kilómetros cuadrados encontraremos siete parroquias y regiones interiores. Goza de un impresionante paisaje donde las montañas, las aguas cristalinas, sus pequeños pueblos con estrechas calles e impresionante arquitectura románica, hacen mágico todos y cada uno de los rincones del Principado. Llegar a su capital, Andorra la Vella, es tremendamente fácil, desde la carretera que nos lleva desde La Seu d’Urgell nos hará situarnos en todas las parroquias del país pirenaico, como si de una arteria principal de un cuerpo se tratara, desviando nuestro camino a otros pueblos, pero llegando siempre desde el mismo sitio. Canillo, Encamp, Ordino, la Massana, Andorra la Vella, Sant Julià de Lòria y Escaldes-Engordany son los pueblos que han crecido entre montañas y verdes valles. Pero Andorra es algo más que Naturaleza, tiene una frenética actividad comercial, lúdica, deportiva y con un millón de posibilidades entre las que podemos elegir hacerlas de día o de noche, así como deleitarse con unos buenos baños relajantes.

DIVERSIDAD
En un estado tan menudo, todo está a mano. Es un micromundo cargado de posibilidades. Todo está a tiro de piedra de tu alojamiento, desde las pequeñas tiendas a los grandes centros comerciales, a las pistas de ski. Con un régimen fiscal privilegiado, se permite que los más de 4.000 comercios de Andorra puedan ofrecer precios muy competitivos en una gran variedad de productos, entre los que destacan: la ropa deportiva, los accesorios para automóvil y toda clase de aparatos electrónicos, además de las más clásicas y caseras compras, que son el queso, el tabaco, el azúcar y la mantequilla. El Punt de Trobada, que se encuentra a la entrada, según se llega a Andorra desde España, es una de las grandes superficies que por el nombre (punto de encuentro) y ubicación, es lugar de encuentro.
De todos es conocido que este estado tiene, o tenía, un secreto, su ubicación privilegiada y sobre todo sus aguas termales. Caldea es visitaobligada para quienes buscan la calma y el reposo. Este centro termal ofrece diferentes tipos de entrada y servicios para sentirse terapéuticamente cuidado en manos de la naturaleza. Desde su piscina exterior es impresionante la vista que ofrecen las imponentes montañas. Combinar la relajación con las visitas culturales suele satisfacer mucho el espíritu del visitante. Andorra tiene numerosas iglesias románicas que merecen ser visitadas, entre ellas, la de Sant Joan de Caselles o Sant Miquel d’Engolasters. De los museos, los más curiosos son: el Museo del Tabaco, lógico en un país en el que todavía podemos encontrar plantaciones tabacaleras; el Museo de Maquetas de Arte Románico; el Matrioshka, dedicado a las muñecas rusas. Todo esto si se trata de amenizar la estancia con un toque cultural. En cambio, para los más activos, Andorra posee 281 kilómetros de pistas esquiables repartidos en cuatro estaciones: Ordino-Arcalís, Pal-Arinsal, Pas de la Casa- Grau Roig, Soldeu-El Tarter y la estación de esquí de fondo La Rabassa, en otras palabras: Andorra dispone de la superficie esquiable más grande de los Pirineos.

DEPORTES Y GASTRONOMÍA
Por lo tanto, en invierno el entretenimiento está asegurado para el amante del deporte blanco. Pero en el verano nada se para, la vida sigue y las actividades no han dejado de hacernos vibrar; descenso de barrancos, recorridos a pie o en bicicleta, carreras con quads, trayectos en globo, bajadas con tirolina y un largo etc... Son programas multiaventura para extraer adrenalina disfrutando del paisaje. Pero no todo es gastar calorías, en algún momento de la jornada se puede parar y probar la oferta gastronómica. Es lógica que la cocina se con grandes influencias tanto francesa como española, pero su cocina tradicional está basada en las carnes, sobre todo la de cerdo, del que sacan todo tipo de embutido como el abat, el mondongo o la longaniza. Los quesos deliciosos, y entre ellos el tupí, que se fermenta con ajo y aguardiente dejándolo reposar en recipientes de barro. Aunque su oferta actual, ha mejorado y se puede encontrar cocina actual y de muy buena calidad.

Publicado en nuestra edición número 47 de enero 2014


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