Los 32 rumbos - revista on line de viajes


Palau Novella

Monasterio budista del Garraf

En un recóndito paraje del Parque Natural del Garraf se estableció en 1996 una comunidad budista que ha rehabilitado el palacio modernista Novella, erigido en 1890, y permite su visita en fines de semana y festivos para adentrarnos en esta religión y alimentar nuestra curiosidad y el espíritu.

Texto: Josep Guijarro Fotos: Sheyla Butsems

El monasterio budista del Garraf se erige en un lugar privilegiado conocido como Palau Novella. Se trata de un edificio modernista del siglo XIX situado en las entrañas del Parque Natural del Garraf, a las afueras de Olivella (Barcelona). Para llegar hasta esta suntuosa construcción hay que internarse -desde Castelldefels- por una estrecha, empinada y serpenteante carretera que nos obsequiará a cada curva con vistas y paisajes de ensueño.

Tras 11 Km. de senda, rodeados de monte bajo, rocas calcáreas y bellas laderas, salpicadas de tanto en tanto por algún caserío, vislumbramos el Palau y, frente a él, una “estupa” blanca (una construcción budista) coronada por una dorada media luna creciente.

La comunidad budista fue fundada en 1985 por el muy venerable Lama Jamyang Tashi Dorje Rinpoche, perteneciente al linaje Sakya de Budismo Vajrayana, de la tradición Ngagpa, y se estableció en el palau Novella en 1996.

Dotada de gruesos muros y torretas de vigilancia en los ángulos, la construcción parece un castillo de dudoso gusto más que un monasterio… pero los caminos de Buda son también inescrutables. Así nos lo haría saber José Luis, practicante vinculado a la comunidad desde sus inicios que nos servirá de guía en lo espiritual y lo mundano por una mágica visita a su comunidad. 

Le esperamos junto a la “estupa” de la sabiduría, construida en lo que otrora fuera un lavadero modernista diseñado por un discípulo de Gaudí.

Con semblante afable y templado, luciendo un manto rojo y blanco José Luis nos asegura que los inicios no fueron fáciles. “Cuando llegamos aquí el edificio amenazaba ruina, de forma que llevamos picando piedra desde que llegamos aquí”.  Y es que esta mansión fue la culminación del sueño de Pere Domènech i Grau que, hizo fortuna en Cuba y pretendió afincarse en este macizo construyendo este suntuoso palacio y dedicarse al cultivo de la vid para la elaboración de vino. Pero, a los dos años una plaga de filoxera le llevó a la ruina y tuvo que vender su propiedad a una comunidad de monjes Agustinos. Ironías del destino.

El Palau –hoy monasterio y museo budista- es un edificio de tres o cuatro plantas coronado por una torre central, dispone de capilla externa, habitáculos de cocheras, bodegas y otros auxiliares. Pere Domènech no había escatimado en gastos, una escalera central con esculturas da entrada a la planta noble, de estancias muy amplias y amueblada con gran riqueza, lujosos baños,  paredes decoradas con piel de elefante, techos con frescos magníficos…

Al descubrir este lugar hace 18 años, la visión de Rinpoche fue clara: establecer un monasterio con todas las condiciones necesarias para el correcto aprendizaje y practica de la meditación para monjes y laicos inmersos en la compleja realidad de una sociedad global del siglo XXI, sin la necesidad de las habituales traducciones simultáneas que dificultan la comprensión en el adiestramiento de esta disciplina. Así nacía el monasterio Sakya Tashi Ling, literalmente Valle de los Buenos Augurios. Al estar en un lugar tan solitario y alejado, es ideal para la práctica de la meditación.

Algunas construcciones budistas pueden parecernos un bofetón arquitectónico al palacete de escudo heráldico, a todo color y bombo indiano pero, en general, su visita no te dejará indiferente.

Publicado en nuestra edición número 60 de Agosto 2015


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