Los 32 rumbos - revista on line de viajes


Leeds, contrastes británicos

Una ciudad joven y desconocida

Tras una falsa apariencia de seriedad inglesa, se esconde una ciudad prácticamente desconocida para los españoles. Leeds se presenta joven, universitaria, llena de vida y poseedora de un legado cultural y arquitectónico que invitan a conocerla.

Texto: Josep Guijarro Fotos: Josep Guijarro

Situada en la rivera del río Aire, la ciudad de Leeds se ha convertido en una ciudad fetiche para el Reino Unido. Es, después de Londres, el segundo centro de negocios financieros y servicios legales. Pero si comenzamos así nuestra escapada, quizás podamos pensar que llegamos a una ciudad ultramoderna con edificios altísimos y asfalto por todas partes. Nada más lejos de la realidad. Los alrededores de Leeds están plagados de verdes prados que me acompañan desde el aeropuerto de Bradford hasta esta localidad que integra arquitectónicamente la más absoluta modernidad con la tradición. Una urbe que comenzó a crecer impulsada por revolución industrial, especialmente por el comercio de lana y sus fábricas textiles, llegando incluso a representar la mitad de las exportaciones de estos productos en el Reino Unido. En ese proceso, Leeds absorvió varias poblaciones colindantes como Chapel Allerton, Colton, Cookridge o Morley, entre otras, gracias a la construcción, en 1816, del canal que unió Leeds con Liverpool.
Al día siguiente tendría oportunidad de pasear por sus cuidadas riveras camino del Royal Armouries Museum.
Este museo, que se localiza en un moderno edificio de ladrillo gris y mármol, dotado de un torreón acristalado de 30 metros de altura, es uno de los símbolos de la ciudad. La entrada es gratuita y te permite hacer un recorrido por la historia a través de útiles para la guerra. Sus seis niveles acogen una parte de la colección de armaduras expuestas en la Torre de Londres. Merece la pena detenerse en la segunda planta, donde se exhibe una colección de armaduras orientales, el resto de las galerías se consagran a la guerra, la caza, los torneos y la defensa.

De shopping por Leeds
En el exterior llueve. Decido, pues, tomar un taxi que me acerque al centro de la ciudad. El tráfico en Leeds no es como en Londres, Madrid o Barcelona. Uno puede moverse con fluidez de un punto a otro. Confieso que me cuesta superar lo de circular por la izquierda especialmente cuando el vehículo entra en una rotonda. El chófer me explica que Leeds instaló en 1928 los primeros semáforos automáticos del mundo. Curioso, ¿verdad?
Me detengo en uno de los centros comerciales más emblemáticos: The Victoria Quarter, situado en la calle peatonal Briggate, que es de obligada visita.
La caída de la libra respecto al euro ha hecho que muchos turistas europeos, incluidos los españoles, visiten el Reino Unido para ir de compras, algo que hasta ahora resultaba simplemente demasiado caro por el cambio de divisa. Recuerda que en Leeds se emplea la libra y no el euro.
Las galerías comerciales (Arcade Centers) son una verdadera obra de arte. El Victoria Quarter, por ejemplo, construido a principios del siglo XX, fue proyectado por el arquitecto Frank Matcham con una llamativa estética victoriana. Su techo abovedado es espectacular. En este escenario de lujo se dan cita las grandes marcas como Louis Vuitton o la conocida Mulberry, marca británica famosa por sus exclusivos artículos de cuero.

Cita con la gastronomía
Muy cerca de allí, en Millennium Square, tiene lugar uno de los festivales gastronómicos más importantes de Inglaterra: el Leeds Loves Food. Cuatro días de delirio culinario en el que visitantes de toda Europa vienen a descubrir los restaurantes más modernos y su gastronomía. Me lo cuenta una bellísima camarera de pelo rubio dotada de unos llamativos ojos azules. Participa en el certámen sirviendo cocktails en el vestíbulo de la galería donde se han reunido los más renombrados barmans de la ciudad para presentar sus creaciones. Mientras deposita un Mojito en mis manos, me cuenta que los británicos no comen mal, que lo del Fish and Chips es un tópico y me invita a que lo compruebe por mí mismo. Dicho y hecho. Me interno en las calles que, tras el chaparrón, están repletas de gente. Mire donde mire encuentro terrazas llenas, bares, clubs y tabernas típicas donde la cerveza es la “bebida nacional”.
Me prometo degustarlas por la noche, tengo entendido que Leeds es una ciudad muy joven, al abrigo de sus tres Universidades. Ahora, sin embargo necesito llenar el estómago y la carpa de Leeds City College acoge una degustación gastronómica ofrecida por sus alumnos. Riquísimo.
Después tuve oportunidad de realizar una ruta para saborear un dulce chocolate que me llevé cosigo mientras paseaba por los alrededores de la bella catedral de Santa Ana, el templo más importante de la ciudad y una de las mejores catedrales católicas de Ingleterra. Muy cerca se erige el Gran Teatro y el Ayuntamiento de la ciudad, un edificio de estilo victoriano, que muestra una majestuosa cúpula. En esta zona se concentra mucha gente joven que practica parkour con el mobiliario urbano. Me detuve unos minutos contemplando como unos chicos se subían con destreza a lo alto de las cabinas telefónicas o se deslizaban con su monopatín por los lugares más inverosímiles.
También despertó mi interés el City Art Gallery otro importante museo de la ciudad -éste de arte contemporáneo- que posee una impresionante colección de arte del siglo XX.

Una ciudad joven
Pongo rumbo al hotel. Quiero preparar la noche porque me han asegurado que Leeds no defrauda. Al abrigo de su prestigiosa Universidad, que cuenta con el reconocimiento internacional como centro de excelencia en un amplio abanico de disciplinas académicas, muchos jovenes salen de fiesta por sus numerosas zonas de ocio.
Y no exageran. A las puertas del lujoso Hotel Queens se dan cita decenas de chicos y chicas vestidos con sus mejores galas. Algunas de ellas llegan al baile de fin de curso a bordo de llamativas limousinas.
Otro tópico británico se me derrumba. En Leeds hay marcha, mucha marcha, y su gente es animada y abierta, con una agitada vida social. Tanto de día -en los shoopings- como de noche, en sus calles, plazas y variados locales nocturnos. Cito tres a modo de ejemplo; Tiger Tiger, un bar excelente con sofás y un interior de rojos y naranjas y un ambiente casi marroquí. Las bebidas están a buen precio y en verano dispone de una terraza muy bonita.
Los amantes de los cocktails no pueden dejar de visitar Isis,en el número 12 de Merrion Street. Tiene música chill out y sus especialidades son muy extravagantes.
Finalmente, para los bailongos, uno de los lugares más populares es Atrium. Local muy sofisticado con un ambiente de estilo moderno que alterna música jazz con ritmos brasileños.
Relojes por todas partes
No llegarás tarde a una cita. Como buenos británicos los ciudadanos de Leeds tienen relojes por todas partes y no sólamente en los campanarios sino en muchas fachadas, como parte de su decoración externa, que ayudará a no olvidarnos que nos encontramos en una ciudad de marcado carácter clásico que no quiere perder su esencia. Uno de ellos me indica que ya es hora de dormir. Disfrutar de Leeds no es algo que sea transitorio, es como una necesidad de vida. Leeds nos espera con los brazos abiertos en cualquier época del año, sea como sean tus gustos culturales ya que siempre encontrarás un hueco a la medida de tus necesidades.

Publicado en nuestra edición número 1 de Octubre 2009


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