Un viaje es como el matrimonio. Uno se equivoca si piensa que tiene todo controlado. John Steinbeck
Falta
Susana Griso
En la India te olvidas de tus propias circunstancias

Su sonrisa nos acompaña cada mañana, de lunes a viernes, en un intento de abrirnos los ojos a lo que ocurre a nuestro alrededor. Trabajadora incansable, todavía no he encontrado a nadie que hable mal de ella. Todo son halagos para una mujer sencilla y cercana, que nos abre las puertas de sus viajes…

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Por: Patricia Hervías fotos: Roberto Garver

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a cara de Susanna Griso nos ha estado acompañando a lo largo de los años en diferentes horarios y cadenas. Su prestigio como presentadora quedó más que claro al presentar, junto con Matías Prats, el telediario de la noche en Antena 3. Poco después pasó a hacer el del medio día y de la noche a la mañana se convirtió en aquella cara que pasa con nosotros tres horas y media de televisión matutina en Espejo Público.
Nació hace 39 años en Barcelona, no le importa decir la edad, y estudió Ciencias de la Información en la Universidad Autónoma. Pasó por Catalunya Radio, TV3, Televisión Española en Cataluña y luego se quedó “viviendo” en Antena3. Ganadora del premio Antena de Oro 2006 compagina su carrera, a la que adora, con sus otras pasiones, su familia y viajar.
Es divertida, simpática, risueña y comprometida. Ella es una de esas mujeres que “se queda con todo” y adora disfrutar de su tiempo libre como un preciado tesoro. Viajera incansable, cuando el tiempo se lo permite, es…la presentadora de las mañanas.

-Ya que tanto te gusta salir, eres de las que sabe cuando sale y cuando regresa, ¿y nada más?
Antes viajaba así, y en esto coincido con mi pareja porque a los dos nos gusta mucho viajar. Tomábamos un billete de ida y vuelta, y apurábamos todas las vacaciones. Ahora estoy muy limitada, tengo niños pequeños y hay lugares donde no los puedo llevar todavía. Pero cuando hago algún viaje un poco más exótico, lo hago muy limitada por el tiempo. Por eso tengo que coger una mínima ruta y luego improviso un poco.

-Has vivido en EEUU. ¿Eres de las que te gusta regresar?
Sí, claro. Viví un año en Colorado y aproveché para recorrerme toda la costa este, parte de la oeste. California, Nevada, el Gran Cañón del Colorado. Hice una ruta Boston a Washington, pasando por Filadelfia y Nueva York. Sí, he regresado más veces, me gusta mucho Estados Unidos y si pudiera, iría una vez al año a Nueva York.

-Acumulas recuerdos de tus viajes, o eres más de recuerdos en la memoria.
En realidad compro muy poco en los viajes, pero porque no me gusta cargar. Además me pone muy nerviosa perder tiempo comprando cosas, regateando. Por ello, los recuerdos son sobre todo mentales, fotográficos y luego, siempre hago un diario del viaje. En él, participamos mi pareja y yo, nos turnamos y así nos lanzaos pequeñas puyitas. Plasmamos las anécdotas más simples, que pasado el tiempo olvidas. Allí meto los mapas del viaje, los tiquets de avión, tren, metro, museos o fotografías curiosas que haya podido hacer.

-Quisiste ser corresponsal, dime una ciudad extranjera en la que te gustaría vivir. Nueva York, Londres o Paris.
Son ciudades que me encantan y me costaría mucho elegir sólo uno de ellas, porque las tres me parecen fascinantes. Además, desde que comencé a estudiar periodismo, como bien has dicho, quise ser corresponsal y es como una espinita clavada, siempre pensé en una de estas ciudades para hacerlo.

-Cuando estás en algún lugar donde no puedes encontrar noticias, por lo menos en un idioma comprensible, ¿qué haces?
Para mí eso es lo perfecto, ese es el viaje ideal. Me da la desconexión absoluta. Es como un buen lavado de cerebro, un reset absoluto. Ten en cuenta que yo me levanto a las cinco de la mañana y ya estoy con la radio, luego hasta las diez de la noche sigo con televisión, periódicos, etc. Así que tengo necesidad de marcar distancia. Cuando estoy en España, me cuesta mucho más desconectar, ya estando de vacaciones o no, me leo los periódicos.

-Durante mucho tiempo el tándem Susanna / Matías- Matías/Susanna fue muy comentado. ¿Te irías de viaje con Mateas?
Sí. Con Matías me iría a muchos sitios. Aunque es muy distinto a mí, en el sentido de que tiene unas rutinas muy firmes, se cuida mucho…Pero, yo creo que nos entenderíamos muy bien viajando. Porque es un buen compañero y pienso que el que es buen compañero de oficina es bueno en viajes. Además, en los viajes yo creo que se necesita mucha generosidad, mucha mano izquierda, humor, porque no siempre salen las cosas como te gustaría. Y todas estas virtudes, Matías las tiene.

-Coleccionas tazas, imagino que cuando viajas te las encuentras ¿o las buscas?
Pues sí que sabes (se ríe ). Creo que muy poca gente sabe esto, pero ocurre que cuando vas a un programa de televisión, te regalan una taza. Luego ha coincidido que en los viajes a EEUU siempre he venido con alguna, de esas tipo Late Night. Las he ido acumulando, y siempre que encuentro alguna curiosa, al final cae. Es de las pocas cosas que compro, pero no lo veo como una colección, porque las uso para el desayuno todos los días.

-Se que has estado en Japón recientemente. ¿Porqué el país del sol naciente?
Yo llevaba mucho tiempo sin poder viajar mucho por los niños, y tenía necesidad de viajar a algún sitio lejano. Japón es un país que me fascina, soy muy aficionada a los masajes Shiatsu y mi maestro me decía que el día que fuera, él me haría una ruta. Y además un amigo arquitecto que hace muchos viajes al Japón, me hizo una pequeña ruta. Me recomendó que en vez de entrar por Tokio, como todo el mundo hace, yo lo hiciera por Kioto. O sea, desde el Japón Imperial. Kioto, Nara, Yokohama, Hiroshima…he hecho el más urbano. Aun me queda por conocer el Japón más rural.

-¿Qué es lo que más te sorprendió?
En realidad no me sorprendió mucho, porque era más o menos lo que me esperaba. Es llegar al primer mundo, es un país en el que todo funciona. Aquel tópico que dice que puedes poner en hora tu reloj según la llegada del tren, es real. Tienen una puntualidad “Británica”. Y son una gente limpísima, no ves ni un papel por la calle. Recuerdo la escena de encontrar a un señor con unos palillos y un cuenco que iba recogiendo papelitos, que aun mantengo en mi mente. Esto te da un poco la medida de cómo es el país. La gente es muy agradable y extremadamente educada que se hace entender a pesar de la barrera idiomática. O por ejemplo lo de las propinas, dejarle una a alguien es ofenderle. -Pudiste mimetizarte o ¿en todo momento te sentiste un extranjero en tierra extraña? Hombre, un poquito extraña te sientes porque es un salto cultural importante. Es curioso, ya que las tiendas que te puedes encontrar en Tokio las puedes encontrar en Madrid. Pero por otro lado hay muy pocos extranjeros y cierto es que yo llamo mucho la atención allí. Soy muy alta y en el metro sacaba dos cabezas a la mayoría de la gente. Para viajar es un país fácil, pero imagino que echar raíces debe ser mucho más difícil.

-¿Eres de las que comes de todo?
De todo, yo soy comilona, me gusta comer y me encanta conocer platos nuevos. Y sobre todo en Japón, porque por mucho que hayas probado shusi, shashimi, etc…allí acabas conociendo platos nuevos a cada momento. Ellos no comen eso a todas horas, es un poco como la “paella” de los domingos, un plato especial. Aparte es un país fácil para viajar con niños, porque tiene muchos platos de carne a la plancha.

-Un lugar para desenchufarte
La India, porque el shock cultural es tan fuerte, que acabas relativizándolo todo. Te olvidas de tus propias circunstancias.

-Te gusta la aventura.
Sí, pero hablarte de una sólo es difícil. Quizás recuerde un viaje a Costa Rica, en el que alquilamos un 4x4 recorriendo medio país y en el que nos pasó un montón de cosas. Hubo de todo, cosas divertidas, otras un poco más difíciles, porque yo estaba embarazada, donde de repente tenemos que cruzar algún río y nos quedábamos a medio camino, encallados, pero siempre aparecía alguien que nos echaba una mano. Vamos nos intentaba ayudar. Y claro, ahora lo pienso y me digo que “¡Qué locura!” si lo primero que te dice el ginecólogo es que si puedes, no des muchos botes.

-Dejas amigos en cada viaje.
Sí y no. Hay viajes que no te permite profundizar mucho más que el mismo viaje, pero siempre me gusta tener algún contacto en el país al que voy a ir. Es que no es lo mismo ir a un lugar a través de guías de papel, que tener a alguien que te indica de que manera y cómo.

-Un viaje pendiente
Es que cambio mucho de opinión, cómo soñar es gratis…Desde que llegué de Japón ya he estado pensando donde ir, cada semana cambio de país. Pero mira, tengo pendiente ir a África, ya que para mí es el continente desconocido. Posiblemente sea el próximo viaje.

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